viernes, 3 de julio de 2015
Sapo y escorpión.
Cierto día a cierta hora un animal conoció a otro animal y hablaron de cosas de animales. Resultó que el primer animal era un escorpión tartamudo que se dedicaba a vender cosas por ahí para poder tener dinero y gastarlo en tonterías de animales con cola venenosa. El segundo animal era un sapo. El escorpión le preguntó al sapo si podía ayudarlo con una calle que estaba buscando. El sapo dijo que no. El escorpión preguntó por qué no quería ayudarlo. Así que el sapo, asustado, le contó la historia del escorpión y la rana. El escorpión escuchó atento y se burló del sapo y lo insultó como se insulta a los sapos que son tontos, le llamó sapo tonto. El sapo se enfadó. El escorpión le pidió perdón y le dijo que no quería que lo cargara sobre su espalda, sólo quería una indicación para llegar a una calle que estaba buscando porque tenía que hacer algo. El sapo se volvió a negar y le dijo que le preguntara a otro. El escorpión le dijo que ya que lo había detenido para hacerle la pregunta no iba a hacerlo en vano. El sapo dijo que no. El escorpión insistió. Nada. Siguió insistiendo el escorpión. No paró de insistir durante muchos minutos, mucho mucho tiempo insistiendo el escorpión. El sapo le volvió a repetir la historia, esta vez gritándosela a la cara. Pero el escorpión era un necio y no quería que otro le ayude. Así que el sapo detuvo a un chancho que pasaba por ahí y le dijo que le diera al escorpión que estaba a su lado las indicaciones para llegar à la calle que el escorpión le había preguntado antes al sapo. Después de eso el sapo se fue saltando. El chancho vio al escorpión y, como tenía hambre, se lo comió. Fin.
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