jueves, 2 de julio de 2015
Dos monos.
Habían un mono y otro mono que una vez fueron a comprar ropa para monos. No encontraban nada que les gustara, así que se fueron a otra tienda y ahí encontraron mucha ropa bonita para monos pero costaba demasiado y ellos eran monos pobres. No, no lo eran, sólo no les alcanzaba el dinero. O quizás sí lo eran. No sé. Da igual. Los monos se fueron a una tercera tienda pero sólo había ropa para monas, y para monos como ellos no había nada, solo monas. Así que decidieron volver a la primera tienda, que tenía precios con los que ellos podrían sobrevivir, con la esperanza de encontrar algo que les gustara. No encontraron nada. No encontraron nada. Nada. Así que decidieron elegir lo menos malo como último recurso. Escogieron unas 10 prendas entre ambos monos y de ahí decidieron escoger 3 prendas para cada uno porque el dinero no les daba para más. Primero eligió un mono, luego el otro, después otra vez el primero y de nuevo el segundo. Cuando el primer mono eligió su última prenda el segundo mono le pidió que eligiera otra porque esa prenda era la única que le gustaba del montón que no habían seleccionado aún. El primer mono le dijo que esa prenda también era la única que le gustaba de ese montón. Decidieron lanzar una moneda, pero no tenían, solo un billete arrugado cada uno, y eso no sirve para jugar a cara o sello. Decidieron jugar a piedra, papel o tijera, pero no tenían manos porque eran monos mancos. Lo intentaron con los pies pero no podían quitarse los zapatos porque no tenían manos. Así que se sentaron a pensar en cómo resolver ese dilema que se había formado entre esos dos monos mancos que no tenían mucho dinero. Pensaron. Siguieron pensando. Intentaron jugar piedra, papel o tijera imaginario pero no sirvió de nada, parecían tontos. Le preguntaron a un chancho que pasaba si tendría una moneda que prestarles. El porcino les gruñó y les dijo algo que no entendieron porque los monos estaban en otro país. Luego pasó un mapache pero no le hicieron caso porque los mapaches no son de fiar, eso lo sabe todo el mundo, incluso ellos, dos monos mancos con poco dinero en el extranjero. En el extranjero. Con poco dinero. A quién se le ocurre. No eran genios, eso está claro. No pasó nadie más. Quizás algún insecto, pero no se dieron cuenta. Muy pequeños. A un mono se le ocurrió una idea pero se le olvidó. Finalmente decidieron hacer una pelea de monos que consiste básicamente en dos monos peleando. O cualquir otro par de animales imitando a un mono. O a una mona. Así que los monos se pusieron uno frente a otro y empezaron a pelear. Como eran mancos era una pelea bastante mediocre pero igualada, los dos monos abrazándose e intentando morderse el uno al otro, chillando y gritando cosas de mono. Humillante. Empataron porque ninguno estaba en buena forma física. Se volvieron a sentar cansados. El primer mono, aburrido ya del tema, dijo que elegiría esa prenda porque le tocaba elegir, y que el otro mono se las apañara con lo que había. El segundo mono sacó su pistola, disparó al primer mono y se llevó las tres prendas que había elegido. Fin.
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